En estos tiempos que corren, muchas marcas se han encontrado con una nueva amenaza: Las marcas blancas.
Las marcas blancas, y especialmente si son de buena calidad, constituyen una amenaza gigantesca para las grandes marcas, acostumbradas a un sólido crecimiento en épocas de bonanza. Dicho crecimiento les ha permitido acumular un enorme sobrepeso que provoca que ahora, cuando tienen que ponerse a correr, “les pese el culo”.
Últimamente me obsesiona la amenaza que una marca blanca potenciada con una inteligente combinación de Internet y expansión internacional puede suponer para nuestras empresas IBEX35.

El monstruo Google nos acabará devorando
Y digo amenaza, que no oportunidad, porque actualmente estamos dando de comer a un monstruo que en el futuro nos puede acabar devorando.
Busquemos parecidos razonables para ilustrar esta potencial amenaza. A mí personalmente, los grandes centros comerciales se me asemejan bastante a las grandes redes sociales actuales.
Primero, buscas concentrar a una cierta cantidad de gente y les ofreces formas de relacionarse con las que se sientan cómodos.
Cuando ya has conseguido que pasen su tiempo allí, les comienzas a mostrar publicidad de marcas que te pagan por ayudarles a vender sus productos a esos clientes.
Poco a poco, esos centros comerciales saben más del stock y procesos necesarios para abastecer las necesidades de sus clientes que las propias marcas, por lo que van lanzando una marca propia, aprovechando que son capaces de asegurarse una presencia en el lineal.
Las marcas, que han hecho crecer a esos centros comerciales, se dan cuenta de que se encuentran atrapados, a merced de que en algún momento decidan ofrecer solamente productos de marca blanca (al estilo de Mercadona) por lo que las negociaciones son cada vez más duras y basadas en precio.
¿Nos suena esto? ¿Quiere eso decir que las redes sociales e Internet son una amenaza perversa que debemos eliminar? En absoluto. Pero seamos conscientes de que existe una diferencia MUY importante. Los centros comerciales se gestionan desde España y han generado puestos de trabajo. ¿Alguien piensa que Facebook o Google va a crear muchos puestos de trabajo en España? ¿Alguno de los consejeros delegados de las grandes compañías españolas ha llegado a pensar que Larry o Sergei les van a coger el teléfono a la primera llamada?
Por ello, me da terror que algo crítico como las redes sociales pueda llegar a estar en manos extranjeras, y lo peor es que nuestros “ricos” (como diría Botín, “ricos, ricos, en España somos muy poquitos”) no ven la amenaza que puede suponer en el corto plazo y las consecuencias que puede tener no apoyar a las StartUp españolas a crear un frente común en el mercado LATAM, con la suficiente dimensión para tratar de tú a tú a nuestros competidores americanos.
Pensémoslo despacio. Imaginemos un Google con una red social de casi todos los usuarios del mundo, un catálogo de la totalidad los productos de las tiendas del planeta y sus precios, el total de los contenidos de Internet indexados y clasificados (como a ellos mejor les convenga) al alcance de tu mano y multitud de acuerdos de contenidos con los principales proveedores mundiales. A eso vamos a añadirle un sistema de pago a través del móvil, una compañía de terminales, un sistema operativo multiplataforma, y acuerdos con grandes bancos mundiales (quiero decir americanos, claro)… ¿No nos suena esto a una empresa con capacidad de crear un Banco global marca blanca? ¿Cuánto supondría el negocio de un país como España para una empresa de este tipo? Y sin embargo, ¿cuánto habrían ayudado las grandes entidades financieras y sus agencias al crecimiento de este gigante?. Ya está pasando, pero no queremos verlo porque la realidad es que en esta fiesta nos va a tocar el papel de aparcacoches.
Y yo me pregunto, ¿haremos algo para evitarlo?